Mención especial en Poesía XIX Bienal José Antonio Ramos Sucre Cumaná 2013

miércoles, 28 de julio de 2010

La Confesión erótica de María Calcaño (1906-1956)


En "La Confesión erótica de María Calcaño", de Néstor Leal, una reseña publicada hace 40 años en Panorama, se lee: “Fue la primera voz intensamente erótica escuchada en el ámbito de la poesía femenina. No obstante, cierta leyenda escandalosa, a la que contribuyen la mojigatería y la chatura (...) La publicación de Alas fatales fue un acontecimiento singular (...) Dos uruguayas, Delmira Agustini y Juana de Ibarbourou, probablemente, la habrían enseñado a saborear con fruición —que a veces se convierte en melancolía e incertidumbre, pues en ella subsiste el sentimiento del pecado— el prodigio de la ofrenda amorosa, a asumir el goce de existir, a implorar y asediar la dicha entrevista...”. 
Esta sorprendente poeta, nacida en Maracaibo en 1906 y muerta el 23 de Diciembre de 1956 escandalizó a su maestra en 1917 al escribir, a los 11 años, versos como, “...Me bajo el vestido, como si estuviera desnuda o lo llevara levantado por una sed desconocida. Acabando de salir de los brazos de un hombre todo un día vivido hondamente. Horas y horas de amor, de avasallante placer. Pero ésto es muy distinto. Se resume allí, en el sexo. Es algo que debiera estudiar la medicina, pareciera del otro mundo. Está en mí misma, me hace doblar las rodillas de deliciosa posesión, desde los nueve años. Como si me tomara yo misma. Pero sin rozar nada. Todo un crecer interno. Un desfallecer, un gran desfallecer...”.
Por supuesto, la maestra de inmediato solicitó su expulsión de la escuela. Llevaba sus poemas en una especie de Diario, participaba en los círculos intelectuales de su época, se casó a los 14 años y era considerada una poeta subversiva. Es la poeta que inaugura el género erótico escrito por mujeres en Venezuela. Por vivir dos dictaduras, la de Gómez y la Pérez Jiménez, casi nadie la conocía, sus libros eran un escándalo en sociedades tan cerradas.
Se lee y estudia ahora, cuando ya está comenzando a ocurrir el empoderamiento de la palabra femenina. Sus versos llenos de sensualidad y melancolía, puesto que su otro tema recurrente era la muerte (¿la lucha entre eros y thánatos?), son una entrada a lo sublime.
La recopilación de su obra poética completa la hizo María Eugenia Bravo. En el prólogo se dice que María Calcaño fue silenciada por más de medio siglo. "Acorralada y desconocida, además, porque su poesía tocaba fibras sensibles de la moral en uso, en una ciudad que se ha distinguido a lo largo de su historia por alimentar un persistente y aguerrido conservatismo". Yo agregaría que en un "país" de conservatismo y tradiciones patriarcales marcadas a fuego que, gracias a nuestro empeño femenino hemos venido venciendo.
Si la tuviera enfrente le daría un abrazo y la felicitaría por atreverse a romper estructuras arcaicas, por escandalizar a hombres intolerantes que no saben de amores ni de pasiones, y por darle su justo valor a la palabra femenina.




He aquí el "Credo" de María Calcaño:


“MI MAYOR ambición, ser rica; mi adoración perpetua, el hombre; mi debilidad, el amor; mi día favorito, el lunes; mi número, el siete; mi piedra preciosa, el zafiro.


LO QUE CONSIDERO más perfecto de mi cuerpo, los senos; mi deseo constante, viajar; mi color favorito, el azul; mi metal, el bronce; lo que me alegra más, la lluvia; lo que me entristece, los locos.

MI MAYOR defecto, la inconstancia; mi gran virtud, la piedad; mi atracción, el mar; mi animal, el gato; mi gran temor, la víbora; lo más repulsivo, los pantanos; mi flor, el loto; mi oración, el Ave María. El mejor libro, los Cantos de Maldoror. El que me hace dormir, El Quijote. La palabra más hueca, amistad; la más bonita, silencio...”.


Su obra poética completa, con Prólogo de Cósimo Mandrillo que incluye anotaciones y fragmentos de su Diario, se consigue en las Librerías del Sur, al módico precio de 23 bolívares fuertes.

No hay comentarios: